Chapacao en transición: De la agricultura a la globalización

Por José Alberto Gaytán García*

Las inseguras leyes de la economía agrícola como los desplomes de los precios del mercado y las impredecibles leyes de la naturaleza, como el exceso de lluvias, malezas nocivas y plagas incontrolables, obligó a los pioneros de Chapacao a dejar la agricultura para cambiarse a la ganadería. Intervinieron también otros factores negativos en esta decisión, como los efectos de las devaluaciones y las perjudiciales crisis económicas sexenales; pero hubo además otro factor que podríamos calificar como “el colmo de los colmos”, a muchos colonos les embargaron sus tierras por no pagar a tiempo los préstamos que adquirieron con diversos bancos de México, no intervino ninguna autoridad para ayudarlos, se quedaron sin nada y mejor se fueron para el Norte a empezar de nuevo.

En los últimos años los colonos que se quedaron, han buscado insistentemente el éxito económico en la ganadería, la lucha no ha sido fácil, Miguel Serrano, me comentó en una de nuestras pláticas, que le quedaba perfectamente claro que: “En Chapacao la lucha por la tenencia de la tierra era un asunto terminado, fue un asunto que le tocó luchar a nuestros padres, ahora nuestra lucha es la comercialización de la tierra en todas las formas posibles”.

chapacao en transicion

Aquí es precisamente donde inicia un nuevo capítulo en la aventura de estos colonos “huastecos” por tratarse ya de la tercera generación de colonos nacidos en territorio veracruzano. A estos nuevos colonos les corresponde enfrentarse solos a los retos de la globalización, a los avances de la ciencia y la tecnología y señalo que solos, porque ya no están los López Mateos, ni los Kennedys, ni hay “Alianzas para el Progreso” con abundantes créditos para ayudarlos, ahora, deberán luchar dentro de un nuevo orden económico caracterizado por poderosos bloques comerciales, feroces tratados de libre comercio y transacciones digitales por la “autopista” más veloz del mundo llamada la Internet.

A lo anterior, hay que agregar que actualmente la economía de México y las principales economías del mundo concentran sus niveles más altos de desarrollo en el sector servicios y no en el sector agrícola o ganadero.

En resumen, podemos decir que la historia de la gente de Chapacao, es la misma historia del campesino mexicano, es decir, una historia de lucha, de sacrificio y de enfrentar adversidades todos los días de su vida; de ahí, que exista el grave riesgo de que los “héroes” del milagro agrícola de Veracruz, se queden “atrapados” en el cambio del siglo XX al XXI. Este riesgo, amenaza también a muchos campesinos y a pequeños comerciantes del gran México rural que aun tenemos a lo largo y ancho del país, esta gente buena y noble, lucha diariamente para comerciar sus productos sin verdadero apoyo técnico ni financiero y peor aún, con pésimas carreteras que dificultan y encarecen el traslado de sus productos, así de plano, no se puede competir en un mercado de comercio libre, ya que nuestros productos siempre serán mas caros que los productos extranjeros. De manera que para desarrollar la industria ganadera de Chapacao y cualquier otra industria regional, hace falta en primer lugar, un moderno sistema carretero, igual o mejor, a los que tienen nuestros socios comerciales en Estados Unidos y en Canadá y después de buenas carreteras, hace falta un moderno programa de subsidios e incentivos agrícolas y ganaderos, como los que tienen también dichos socios comerciales.

Los héroes de los colonos

Los colonos viven eternamente agradecidos con el presidente Adolfo López Mateos por haber realizado el Programa de Colonización que los sacó de la pobreza, recuerdan con aprecio a Alfredo V. Bonfil, de la misma forma y admiración, recuerdan al presidente John F. Kennedy y a su hermano, el senador Edward Kennedy, por la ayuda económica que destinaron para México. Especial aprecio le guardan al Lic. Francisco López Serrano, el jefe del Departamento de Asuntos Agrarios y colonización, la persona que los guió y ayudó a superar toda clase de adversidades durante el proceso de colonización. En esta increíble gesta histórica hay un personaje que tiene un lugar especial, don Macario Barrón, el hombre que ayudó a los primeros colonos con guajes de agua fresca y les permitió dormir bajo su casita de la estación de bombeo de PEMEX. Con el paso del tiempo los colonos premiaron debidamente su gesto, lo hicieron uno de los suyos, le dieron 25 hectáreas de tierra y lo pusieron a trabajar, Macario Barrón vive actualmente en una de las colonias agrícolas de Chapacao, todos los años participa activamente en los festejos que celebran un aniversario más de la llegada de los colonos.

La lección de Chapacao

Esta monumental gesta histórica con el paso de los años aumenta su valor emocional, económico, político e histórico, es un episodio de la rica historia de Veracruz que aún no ha sido contada, ni escrita, aquí hay miles de hectáreas de conocimiento puro y cientos de caminos de valiosa reflexión. Por lo pronto, debemos mejorar la economía agrícola de nuestro estado y urge hacerlo porque hace días en la prensa nacional se anunciaba con “bombos y platillos” una noticia que lejos de alegrarnos, nos debe entristecer, por ser Veracruz una potencia agrícola y porque una potencia agrícola no exporta al más valioso de sus recursos, que es su mano de obra; la referida nota dice que este año enviamos cuatro mil jornaleros veracruzanos a trabajar a los campos agrícolas de Sinaloa, Sonora y Chihuahua y que el año pasado enviamos ocho mil, la nota aclara que los jornaleros son de la sierra de Papantla y Zongolica, de los municipios de Pánuco (en donde está ubicado Chapacao), Álamo, Pajapan y de la región del Uxpanapa.

El final de la historia

El premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, utiliza una reflexión para reconocer al hombre de bien, al hombre que lucha contra toda adversidad por encontrar un pedazo de tierra y un lugar digno para vivir en paz con su familia, cita que reza lo siguiente: “Los grandes hombres construyen pueblos, los pequeños los destruyen”. En las cercanías del aniversario cuarenta y ocho de la llegada a la Huasteca veracruzana de un grupo de hombres, mujeres y niños de fortaleza y espíritu indomable, quienes con su trabajo duro y callado se abrieron paso entre inhóspitas tierras salvajes para construir en tiempo récord pueblos con miles de habitantes y levantar fabulosas cosechas nunca antes logradas en la historia agrícola de nuestro estado, el mejor reconocimiento que les podemos hacer, es recordar que colonos de Chapacao, son de la grandeza a que se refiere la cita de García Márquez.

jalbertogaytangarcia@gmail.com
A07R6/17

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Acerca del autor

José Alberto Gaytan
José Alberto Gaytan
José Alberto Gaytán García ha escrito artículos y ensayos de corte académico en diarios y revistas de México y de los Estados Unidos; ha participado en importantes proyectos académicos e impartido conferencias sobre temas de historia, tecnología y educación en el marco de las relaciones entre México y los Estados Unidos, tema en el cual realizó sus estudios de doctorado en The Graduate School of Internacional Studies de la Universidad de Miami.

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