Abraham Lincoln (primera parte)

Por José Alberto Gaytán García *

“La vereda estaba desgastada y resbaladiza, mi pie resbaló y caí fuera del camino, como pude me levante y dije para mis adentros: es un resbalón y no una caída”.

Esta frase la acuñó Abraham Lincoln en 1858 después de perder por segunda ocasión las elecciones para senador de los Estados Unidos. Antes de dicha derrota, había sufrido otras dolorosas derrotas tanto políticas como personales. Sin embargo, este formidable hombre de espíritu y fe inquebrantable, es uno de los mayores ejemplos de lo que puede lograr el ser humano cuando aplica con firmeza las virtudes de la perseverancia y la determinación.

Abraham Lincoln, nació en Hardin County, Kentucky, el 12 de febrero de 1809, en la humilde cabaña de palos y troncos que se aprecia en la presente foto; el piso de la casa era de tierra y su niñez la vivió en pobreza extrema, de grande, fue golpeado durísimo por la derrota, el fracaso y las malas noticias.

Casa Abraham Lincoln

Al abuelo de Abraham Lincoln, también de nombre Abraham, lo mataron los indios Sauk en una emboscada cerca de su granja, en un lugar llamado Huges Station en el estado de Kentucky; mientras el abuelo oponía fiera resistencia al ataque indio, el resto de la familia se salvó al esconderse entre los árboles y matorrales que circundaban el lugar. En 1816 a los Lincoln los lanzaron a la calle por no pagar la renta y cuando Abraham tenía nueve años murió su madre Nancy Hanks, quedando él y sus hermanos solos y devastados. Su padre Thomas Lincoln siguió luchando para sacarlos adelante, aquellos eran tiempos verdaderamente difíciles, por ejemplo, en cuanto maduraban las siembras de trigo, maíz y calabaza de los Lincoln,  los osos y los cuervos las destruían o los indios se las robaban. La familia se mudó varias veces a los estados vecinos en busca de mejor suerte; su padre se volvió a casar con Sarah Johnson, una viuda con tres hijos, según cuentan los biógrafos de Lincoln, Sarah fue una gran mujer que supo sacar adelante a la familia, ella se encargó con amor y devoción de la educación de Abraham, ya que en ese entonces no había escuelas cerca del lugar donde vivían.

Lincoln creció y se convirtió en un leñador reservado y trabajador, en plena juventud se enamoró perdidamente de una hermosa jovencita llamada Ann Rutledge. Después de cumplir con las pesadas tareas de leñador, Abraham visitaba todas las tardes a su novia, siempre le llevaba un ramo de flores frescas que cuidadosamente seleccionaba entre el abundante surtido de flores que ofrecían los bosques y jardines del estado de Illinois. Después de visitar a su encantadora novia, el joven leñador se quedaba a escuchar con profunda atención las platicas de los colonos, quienes apasionadamente discutían temas de política, como la guerra contra las tribus indias Sac y Fox, comandadas por un famoso jefe indio llamado Halcón Negro (Black Hawk), el problema se debía a que la política de expansión territorial del Gobierno de los Estados Unidos afectaba los territorios e intereses indios.

En plena flor de la vida y cuando su romance amoroso alcanzaba su nivel más alto, Ann Rutledge murió repentinamente. La fatal noticia de la muerte de su novia le destrozó el corazón a “Abe”, como le apodaban sus amigos, al grado que se enfermó gravemente de los nervios, esta enfermedad postró a Abraham Lincoln seis meses en cama. Continuará…

jalbertogaytangarcia@gmail.com
A27R6/17

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Acerca del autor

José Alberto Gaytan
José Alberto Gaytan
José Alberto Gaytán García ha escrito artículos y ensayos de corte académico en diarios y revistas de México y de los Estados Unidos; ha participado en importantes proyectos académicos e impartido conferencias sobre temas de historia, tecnología y educación en el marco de las relaciones entre México y los Estados Unidos, tema en el cual realizó sus estudios de doctorado en The Graduate School of Internacional Studies de la Universidad de Miami.

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